¿Qué tipo de muro fronterizo quiere Trump? Depende de quién pregunte


Autor: CNN | Fecha: 01-12-2018

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(CNN) - Grande. Hermoso. Impenetrable.

Durante casi dos años, el ciudadano, candidato y presidente Donald Trump ha dicho por todos los medios que va a construir un muro en la frontera sur. Mejor aún, le dijo a sus seguidores durante la campaña que Estados Unidos lo construiría y México lo pagaría: "Créanme", dijo él.

Ahora, mientras republicanos y demócratas en el Capitolio se dedican al duro negocio de trazar un acuerdo para codificar las protecciones de los Dreamers, la Casa Blanca insiste que podría no haber un acuerdo —ya sea para aprobar completa la Ley de educación de menores extranjeros (conocida como Dream Act) o para reactivar la política de Acción diferida para los llegados en la infancia (DACA) del expresidente Barack Obama— sin una garantía de nuevos fondos federales para el muro.

23 de octubre – La parte superior de 5 prototipos de muro se ven en la frontera entre México y EE.UU., cerca de San Diego. El presidente Trump ha pedido un "gran y hermoso muro" en esta frontera.

Este es el mensaje oficial, que Trump recitó otra vez este miércoles en la tarde durante una sesión informativa de preguntas y respuestas con los reporteros. La realidad, sin embargo, como vimos el año pasado no es así de simple.

Convertir un revés en un acierto

Durante una inusual negociación televisada este martes, Trump sugirió, en una respuesta a la senadora demócrata de California Dianne Feinstein, que se uniría a la aprobación de un Dream Act limpio antes de pasar a otros temas relacionadas con inmigración, una posición que, si realmente se toma, casi que eliminaría el muro como una herramienta de negociación.

El representante republicano de California Kevin McCarthy, líder de la mayoría en la Cámara de Representantes, percibió el peligro y rápidamente redirigió la conversación.

"Señor presidente, necesita ser claro", explicó. "Creo que lo que la senadora Feinstein está preguntado aquí es ¿cuándo hablamos de DACA, no queremos volver aquí dos años después. Tenemos que tener seguridad, como la secretaria le dijo".

Y ella lo hizo.

En tres ocasiones, durante un breve intercambio con el escéptico representante demócrata Henry Cuellar, el secretario de Seguridad Nacional, Kirstjen Nielsen, insistió en que "el muro funciona".

Al menos como producto político, no hay debate sobre Nilsen: "El muro" funcionó de maravillas en la bóveda de Trump por encima y más allá de las primarias republicanas de 2016. La promesa tiene sus raíces, según una anécdota del libro de Joshua Green 'Devil's Bargain', en una conversación de mediados de 2014, cuando Trump cada vez más estaba considerando postularse a la presidencia.

"Roger Stone y yo tuvimos la idea del muro y hablamos con Steve [Bannon] sobre ello", le dijo Sam Nunberg a Green. "Era para asegurarnos de que él hablara sobre inmigración".

Y funcionó. Primero durante un discurso el Freedom Summit en Iowa en enero de 2015. Luego otra vez, durante una audiencia mucho más grande en junio, cuando el recién acuñado candidato les presentó sus ideas a los votantes en todo el país.

"Será un gran muro y nadie construye muros mejor que yo, créanme", dijo Trump. "Yo construiré un muro económico. Construiré un gran, gran muro en nuestra frontera sur. Y México pagará por él".

Por todo lo que siguió, esas dos oraciones podrían representar la destilación más pura del tono de Trump para los votantes estadounidenses. Quien mejor para entregar un muro fronterizo a gran escala, elusivo incluso después de la aprobación de una ley de 2006 que convoca a uno, que Donald J. Trump, magnate de bienes raíces. Y mucho mejor aún es que hará que el gobierno de México pague la cuenta.

Ningún otro mensaje le hizo ganar tan consistentemente al candidato Trump su aprobación sostenida y entusiasta durante lo que serían más de 16 meses en campaña.

Una noche salvaje en el oeste

Una mirada al pasado a una escena del 31 de agosto de 2016 en Phoenix, Arizona, cuenta mejor la historia.

Trump había pasado el último mes cayendo en las encuestas, lo que provocó una reorganización de su campaña que puso a Steve Bannon como su director ejecutivo. Dos semanas después, Trump volvió a Arizona donde pisoteó el resto de la competencia del partido republicano en las primarias de marzo.

“Construiremos un gran muro en toda la frontera sur”, dijo ante los gritos de aprobación que él permitió mientras pacientemente se alejaba del podio. “Y México pagará por el muro”.

Su candidatura pudo haber tenido una caída libre, él hubiera podido perder ampliamente, pero el mensaje —la promesa, la propaganda contra México— aún resonaba profundamente entre su base de apoyo.

Cuando el retroceso se hizo más colorido y un expresidente mexicano usó una palabra de cuatro letras para dejar claro que su país no pagaría por el muro, Trump respondió que cualquier oposición tendría consecuencias.

"El muro ahora es 30 metros más alto", dijo durante un debate de CNN de las primarias celebrado en febrero de 2016.

Once meses después, Trump se encontró con un público bastante diferente: el presidente de México Enrique Peña Nieto.

Una conversación 'privada'

La transcripción de su llamada telefónica del 27 de enero, revelada primero por The Washington Post, ofreció una extraña visión de los cálculos sin adornos de Trump. Peña Nieto rechazó plenamente la idea de que su país fuera a pagar por el muro fronterizo, preparando un enfrentamiento que Trump, en su nuevo entorno, esperaba desesperadamente evitar.

"El hecho es que ambos estamos en una especie de compromiso político porque tengo que hacer que México pague por el muro, tengo que hacerlo", le dijo a Peña Nieto.

Reconociendo el impasse público, Trump agregó: "Créalo o no, esto es menos importante de lo que estamos hablando, pero políticamente esto puede ser lo más importante para hablar".

El 23 de abril de 2017, Trump buscó manejar las expectativas en un tuit que afirmaba: "Eventualmente, pero en una fecha posterior para que nosotros podamos empezar antes, México pagará, de alguna forma, por el necesario muro fronterizo". Un día después, Trump les dijo a un grupo de reporteros conservadores que no se alejaría de las negociaciones presupuestarias por un punto muerto en el financiamiento del muro fronterizo.

Mientras esas palabras se esparcían, el presidente, olfateando una potencial reacción negativa de su base, acusó a los reporteros de malinterpretar su posición: "No dejen que las noticias falsas les digan que yo también mi posición sobre el muro", tuiteó el 25 de abril. "Se construirá y ayudará a parar el tráfico de drogas, de personas, etc".

Manteniendo las apariencias y buscando un trato

En octubre, mientras los republicanos del Congreso disputaban con otros los acertijos políticos más apremiantes, el Departamento de Seguridad Nacional reveló los prototipos del muro en una sesión fotográfica cerca de San Diego, California.

BORDER WALL prototypes underway! pic.twitter.com/arFNO80zmO

— Donald J. Trump (@realDonaldTrump) October 17, 2017

Pero mientras el tiempo pasa, la retórica de Trump —incluso aunque haya insistido otra vez este miércoles que el muro debe ser parte de cualquier trato sobre DACA— se ha suavizado de alguna manera. Un acercamiento mucho más holístico, no del todo diferente de aquellos adoptados por otros líderes en Washington, parece ser el plato del día.

Inmediatamente luego de la elección, Trump le dijo a Lesley Stahl de "60 Minutes" que podría consistir en un tipo de cerca, además de un muro más pesado.

"Soy muy bueno en esto, se llama construcción", le dijo Trump a Stahl.

"Entonces, ¿parte muro, parte cerca?", le preguntó ella.

"Sí, podría ser", dijo él. "Podría ser una cerca".

La longitud también se ha reducido desde la campaña.

"No necesitamos una valla de 3.200 kilómetros", dijo Trump este martes, en comentarios similares a los que hizo el julio y en septiembre durante los diálogos bipartidistas. Él sugirió en esos comentarios que la estructura necesita ser transparente, para evitar que los contrabandistas arrojen "sacos de drogas por encima" y en desprevenidas cabezas estadounidenses.

Además de las posibles partes transparentes y de la cerca, habrá barreras naturales que ya existan.

"No necesitamos una valla donde tienes ríos y montañas y todo eso protegiéndolo", agregó Trump, dirigiéndose a la mesa redonda de funcionarios del Congreso.

"Pero necesitamos un muro para una porción bastante grande".



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