El protocolo de la impunidad en la RD


Autor: Alexis Almonte | Fecha: 11-06-2017

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El protocolo de la impunidad en la RD

En este país, que "no merece el nombre de país", (Pedro Mir tenía más razón quelcarajo cuando así lo dijo en su poema más emblemático), cualquiera tiene licencia para matar, robar, delinquir o hacer lo que quiera sin consecuencias, sin que le pase nada.

Y es que aquí la impunidad tiene su libreto: cometes el crimen o delito, después te hace el enfermo y eso justifica todo lo otro.

El fiscal, el juez, la Policía, el carcelero, todos se ponen a una para hacer su papel salvador (para el "enfermo") pero, !eso sí!, previa entrega de la "borona" correspondiente.

Después viene el internamiento del individuo en un hotel de cinco estrellas llamado clínica, si no es la dizque "prisión domiciliaria" al estilo Quirinito. Y !por´ai María se va!. Después el tipo sale como si nada y todo se olvida.

¿Ustedes creen que eso es nuevo? !Qué va! Recuerden el caso Frederic Marzouka, que se hizo el enfermo. En vez de la cárcel, lo metieron sin tiempo en una clínica de la -cansado de estar ahí metido haciendo nada- escapó con todo y sus centinelas.

Una acusada de primer orden en el fraude Baninter no tuvo ni un día en una celda. Se "enfermó" y permaneció todo el proceso metida en una clínica, hasta que pasó el ventarrón y !todo normal!

El asesino de Aquino Febrillét también primero se hizo el enfermos y por un pelito no salió fresquecito para su casa. Recuerden que lo metieron en un centro de privilegio penitenciario, situado en la Hacienda Estrella, y si no es por las protestas y denuncias el tipo estaría ahora mismo echándose fresco en la calle.

Ahora hay otro en esa honda. Un empresario del transporte sobre quien pesan numerosas acusaciones de asesinatos, sicariato y otros delitos. El tipo se apareció el tribunal como se aparecen todos, previa liberación: en silla de rueda, haciéndose más enfermo de la cuenta -ahora no recuerdo si fue en el caso Odebreh que un acusado se apareció en una camilla llena de suero, oxigeno y esas cosas que ponen como parte del libreto-. En este nuevo caso, anoten la fecha, que ya lo verán en su casa y de ahí en la calle.

Son tantos los casos que me faltaría espacio para citarlos, pero es eso el uso y costumbre o protocolo de la impunidad en este país que, insisto, "no merece el nombre de país", como dijera el celebérrimo autor de "Hay un País en el mundo".


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